¿HASTA DONDE HAN LLEGADO LOS JUEGOS
DE LOS NIÑOS EN INTERNET?
Para los niños y adolescentes Internet no solo se ha convertido en una
herramienta de consulta y consumo de información, también ha sido una ventana
para establecer relaciones y hacerse notar. Y la gran ventaja está en que es un
canal abierto y con pocas restricciones.
Cuando dicen que Internet no es un juego de niños, entran a debatirse
varios aspectos. Por un lado, está la otra cara de la Red, esa que esconde los
peligros y riesgos a los que se enfrentan los menores de edad cuando se exponen
en demasía a través de la Web, y por el otro, cuando ellos mismos son
protagonistas de sus historias y juegos. Se trata entonces de la construcción
de una identidad basada en sus propios intereses y necesidades. Como Sarah hay
muchos, niños y adolescentes que encuentran en el ciberespacio una plataforma
para bromear e irse de bruces contra todo y todos, porque todavía creen el
anonimato o porque crean perfiles y cuentas falsas para hacer sus propias bromas,
con tal de divertirse. No hay una razón lógica y razonable a ello, simplemente
lo hacen porque quieren y punto.
El asunto se complica cuando el juego se vuelve color de hormiga. Una cosa
es crear un perfil o cuentas falsas en redes sociales para entrar a chats y
hacerse pasar por adultos, pero otra es lanzar amenazas terroristas, acosar a
compañeros de escuela, poner a circular fotografías o videos de terceros solo
por 'bromear'. Aquí no son las víctimas sino los victimarios, quienes de
acuerdo al círculo social-virtual en el que se desenvuelvan actuarán bajo
ciertos códigos y conductas.
¿Internet los incita?
Camila tiene 13 años y se ha unido a un chat grupal en Whatsapp con otras
amigas. Allí se retan entre ellas mismas a cortarse las muñecas de los brazos
con la uña del dedo y dejarse un marca, entre más grande sea ésta, mejor. Se
intercambian fotografías a través de la app para saber quién gana el 'juego'.
Un par de amigos en Francia se retaron a lanzarse a un lago de agua fría.
El juego se llama "A l'eau ou un resto" (al agua o al restaurante),
después de subir el video en el que mostraban cómo se lanzaban al lago, retaban
a otros tres amigos de Facebook a hacer lo mismo. En menos de 48 horas debían
cumplir el reto, de lo contrario, tenían que invitar al resto de los amigos a
una cena en un restaurante.
Un joven de 19 años de Morbihan (Francia) murió ahogado al querer imitar
esta 'hazaña' a bordo de su bicicleta.
Estos son algunos de los juegos que han empezado a cobrar fuerza en las
redes sociales a nivel mundial. Para los llamados nativos digitales es solo
eso, 'un inocente juego'. El segundo ya cobró una vida, y la promotora de dicha
actividad simplemente ha dicho "que no se siente responsable de los casos
que se han presentado, argumentando que puede pasarle a cualquier persona en
cualquier momento y que no necesariamente son producto del reto, ya que es solo
un juego, con el cual no está promoviendo actos irresponsables". Y ni que
hablar del famoso juego de la ballena azul, que ya ha cobrado más de 200
victimas.
Hace más de 20 años, cuando Internet a penas se gestaba como una
herramienta alternativa de trabajo y el mundo aún no estaba agalopado por la
irrupción de la tecnología, los adolescentes y niños de aquellas épocas tenían
este tipo de juegos que rayaban en la locura para los adultos y que también
eran igual de peligrosos que los actuales. La diferencia entre el pasado y el
presente radica en que hoy existen las redes sociales. Éstas no son más que
ventanas abiertas para publicar y propagar cualquier tipo de acciones,
pensamientos y conductas. Y este tipo de juegos se van viralizado precisamente
por el poder de las comunidades online y la necesidad de conectividad de los
mismos usuarios con su entorno virtual.
Entonces no es que Internet los incite. Todo empieza por ellos y para
ellos, la Web es solo una plataforma para mostrarse, para presentar una
identidad y buscar la aprobación de su círculo social-virtual.
En los últimos meses, se hizo viral un juego, llamado la ballena azul; un juego que lleva a los niños y adolescentes a cumplir más de 50 retos; el último reto es quitarse la vida.
ResponderEliminarPienso que este juego y muchos más, que saldran en las redes sociales, se aprovechan de niños y adolescentes solos, inseguros y sin supervisión de los padres o tutores.
Esta es una invitación para los padres de familia, para que controlen el manejo de las redes de sus hijos, dediquenles tiempo en calidad, comparta con ellos, conozca sus amigos, sus deseos, sus problemas.
Un niño con amor y buena autoestima es difícil que caiga en las redes de estos juegos que lo único que buscan son personitas huérfanas de afecto.